Cortázar y Borges,
de los puentes a los límites
Por Martín Riva
creoquemartinriva@hotmail.com
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Tomo los puentes y los límites, entre otras cosas, como recursos aislados y que pueden potenciarse si se analizan y desarrollan a la par. Un límite indica un lugar hasta donde puedo llegar, pero también un lugar hasta donde el otro puede llegar. Pasar esos límites implicaría un reajuste de espacios, de tiempos, y cuando ese ajuste no se produce, aparecen los conflictos. Muchos conflictos se producen por no poder compartir un espacio, un tiempo, una idea, un hacer. El puente viene a representar un andar pero no es el mismo andar que en el camino. El camino es y se hace sobre el suelo. El puente es sobre el aire, es sobre algo, y ese algo es lo que haría que el andar fuera distinto. El puente es un recurso para evitar, diferenciar, variar el andar. El puente es sostenido sobre distintos puntos, aunque esos puntos se deben construir antes que el puente, o, dicho de otra manera, la base del puente no indica que ya se pueda hablar de la existencia de un puente. Eso que está debajo del puente, que puede ser el agua de un río potable, pero también cuestiones perjudiciales, postergadoras, es lo que se evita, por una cuestión o por otra. Pero para ser más ejemplificadores: el puente es dejar de lado para poder continuar con la interrelación. En cambio, el límite es clarificar los espacios y tiempos donde es válido interrelacionarse.
La idea de pensar los puentes junto a los límites es una manera de tratar de pensar las relaciones entre las personas, pero, al mismo tiempo, las relaciones en general. Es, además, un modo de elaborar o reelaborar situaciones políticas, sociales, literarias, etcétera. Podríamos citar distintos autores para ilustrar y pensar de un mejor modo los puentes y los límites, pero prefiero, al menos en este caso, nombrar a Julio Cortázar y a Jorge Luis Borges. Serían estos autores los que leería para ahondar sobre la cuestión. Y si los nombro en este orden, es porque me parece que hemos logrado, en gran parte de la humanidad, poner límites, pero aún nos falta, sobre todo en la sociedad argentina, la creación de puentes. No estoy queriendo decir que la creación de puentes tenga más valor que el trazado de límites, ni tampoco lo contrario. Ambos desarrollos son necesarios. La creación de puentes sin la presencia de límites, o, a la inversa, la presencia de límites sin puentes, suele producir estancamientos o conflictos o nocividades varias. Los puentes de Cortázar están en distintas partes de su obra. Pero si tuviera que elegir una de esas partes, nombraría el capítulo 41 de su novela Rayuela. En cuanto a Borges, podemos decir algo similar en cuanto a los límites, y el texto elegido es el poema titulado de la misma manera: "Límites". Cortázar, en ese capítulo 41 de Rayuela, hace un desarrollo con el cual podemos entender gran parte de su obra, pero, sobre todo, la referida a los puentes. En ese capítulo tenemos a los personajes con un puente construido con dos tablones y algunos puntos de apoyo. Borges, alude, en el citado poema, límites varios. Decía que límite es una línea que se traza para limitar algo, y ese algo puede ser ajeno o propio, un objeto o un sujeto. Sirve para limitar el paso, para dar orden o para ejercer una represión favorable o negativa, pero, también, para demarcar libertades, para clarificar posibilidades.
Un tema relacionado a toda esta cuestión, es el hecho de la construcción de puentes y del trazado de límites exclusivos o parciales, como así también sus construcciones y trazados erróneos. Tenemos, entonces, pendiente, mejorar nuestra construcción de puentes y nuestro trazado de límites. Una vez que hayamos logrado esa mejora bipartita, tendremos que continuar con los replanteos dado que el estancamiento de desarrollo no suele ser favorable. Con esto quiero decir, que si logramos mejorar, tendremos que estar continuamente pensando y repensando la situación para no volver a cometer errores ni estancarse. Por el momento, es claro que no podemos tender puentes en muchas áreas de nuestras sociedades, que no podemos dejar de lado algunas cosas para continuar el desarrollo en los puntos en común, en los puntos esenciales, en los puntos donde hay que acordar cueste lo que cueste.
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